sábado, 4 de junio de 2011

De quien es la culpa

La culpa es tan solo una válvula de escape que nos permite evadir la responsabilidad y las consecuencias de las decisiones que tomamos. Nos han enseñado a utilizar esta válvula de escape aceptándola como algo inevitable y natural. Hemos oído a nuestros padres, nuestros familiares y amigos culpar en algún momento por sus circunstancias a alguien. Hemos crecido compartiendo nuestra realidad con la culpa y por supuesto el que culpa a alguien siempre cuenta con un nutrido saco de razonamientos que sustentan su razón. 
Existen tres categorías dentro de la llamada culpa;
La primera categoría es "por mi culpa". No nos consideramos satisfechos con decisiones tomadas, o con decisiones que no tomamos a tiempo y nos aferramos a esa circunstancia del pasado como si de esta forma pudiésemos cambiarlo. "Por mi culpa" baja tremendamente nuestra autoestima puesto que nos coloca constantemente en el puesto de miedo ante las decisiones que tenemos que tomar hoy y nos inunda de rencor hacia nosotros mismos. Esto nos lleva a castigarnos y a privarnos de cosas maravillosas en nuestro presente ya que no nos consideramos merecedores de recibir estas cosas maravillosas.
La segunda categoría es "por tu culpa". Nos sentimos victimas de las decisiones, caprichos o maldad de otro ser humano. Esta es una posición bastante cómoda ya que mientras consideremos a otro ser humano responsable por nuestro presente, nuestra realidad, significa que nosotros a parte de sufrir y odiar no podemos hacer nada. "Por su culpa" nos deja en el puesto de espectador. Hemos entregado el control de nuestras vidas y de nuestra realidad a otro ser humano y no esta en nuestra mano poder cambiar las circunstancias. El centro de nuestra atención es el odio y el rencor hacia ese ser humano, y esto congela cualquier posibilidad de retomar el control de nuestra vida y pasar de nuevo al puesto de protagonistas de nuestra vida.
La tercera categoría es "por culpa de". Cuando no encontramos nadie a nuestro alrededor a quien responsabilizar por nuestras circunstancias encontramos esta salida muy conveniente que nos permite culpar a Dios, al destino, a la economía, a la mala suerte, a la posición de los planetas, o a cualquier otro agente externo que no va a rebatirnos nuestros argumentos de culpa. "Por culpa de", nos deja en una posición de total impotencia ante nuestro presente. No solo entregamos el control de nuestro presente, sino de nuestra vida misma, sin llegar a entender que hemos hecho para merecernos el castigo.
 Extraido de http://www.articuloz.com/coaching-articulos/de-quien-es-la-culpa-3483446.html